domingo, 3 de febrero de 2013

Ambiciones.




(...) No conocíamos a pintores ni a escritores, no frecuentábamos cócteles ni presentaciones de libros, pero es probable que nos gustara imaginarnos como dos bohemios en una época en la que ya no existían los bohemios, o como dos temibles kamikazes dispuestos a estrellarse alegremente contra la realidad. Lo cierto es que no éramos más que dos provincianos arrogantes perdidos en la capital, que estábamos solos y furiosos y que el único sacrificio que por nada del mundo nos sentíamos capaces de realizar era el de volver a casa, porque eso equivalía a renunciar a los sueños de triunfo que habíamos acariciado desde siempre. Éramos brutalmente ambiciosos, aspirábamos a fracasar. Pero no a fracasar sin más ni más y de cualquier manera, aspirábamos a fracasar de una forma total, radical y absoluta. Era nuestra forma de aspirar al éxito.

('La velocidad de la luz', Javier Cercas)

No hay comentarios:

Publicar un comentario