—El gélido tacto del mármol en la espalda. La hoja de un cuchillo atravesando mis entrañas, desgarrando carne y alma. El sabor del óxido en los labios, como al chupar la sangre de un dedo. ¿Conoces esa sensación de frío que te recorre la nuca, igual que miles de pequeños jinetes cabalgando a lomos de caballos de hielo? El azote del destino. Un destino brutal e implacable, sin piedad ni relojes de arena, ajeno a finales felices. Es la furia de Afrodita, es la efímera libertad de un preso, que saborea el cielo antes de volver a la oscuridad de su celda. Es la esperanza, vestida con sus mejores galas, ofreciendo una mano que se deshace al tocar. Es un poeta en el parque, sin tinta ni musas. Es ese ardor en la boca del estómago, que quema y que mata.
—Y eso es para ti el amor.
—Esa es mi experiencia.
Perfecto
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